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Sharjah: ése es el nombre que aparecía en un solitario sello de mi colección. La curiosidad me empujó a averiguar dónde se encontraba el misterioso país, pero en nuestra muy voluminosa enciclopedia Larousse no aparecía mención alguna. Y eso lo convirtió en altamente sospechoso... ¿De dónde había salido? Porque el Cola Cao regaló en su día unos sobres llenos de sellos grandotes
y de colorines, que más bien parecían cromos, y precisamente por ser tan bonitos siempre sospeché que eran falsos. La única pista eran unos caracteres en árabe que me llevaron a colocarlo en las hojas del álbum dedicadas a Oriente Medio. Y ahí se quedó, enigma incluido. Durante años, y muy especialmente cuando disfrutaba de menos dinero pero más imaginación que en la actualidad, viajé gratis por todo el planeta guiada por mi colección de sellos. Entonces no existía Internet y los televisores eran en blanco y negro, así que, fácilmente, un sello podía convertirse en una ventana al mundo. Quizás aquel famoso "sobre de mil sellos extranjeros" sea, de todos los regalos que me trajeron los Reyes, el único que aún conservo: ¡todo un acierto por parte de Sus Majestades! Desconozco por qué extraña razón, la mayoría de los sellos del sobre procedían del otro lado del telón de acero: la "otra" Alemania, Rusia, ciudades lejanas, alfabetos desconocidos, personajes misteriosos, obreros deslomándose, Marx y Lenin rodeados de hoces y martillos... Todos se habían colado en mi casa por la puerta de atrás. La colección fue creciendo gracias a amigos y familiares. Monjas y misioneros que escribían a sus familiares desde países exóticos eran todo un filón, y los culpables de que se llenaran con tanta rapidez las páginas de Africa y Filipinas. Y fue entonces cuando empecé a aprender, también gratis, historia contemporánea. Durante cierto tiempo, una amiga me surtió de sellos iraníes. Corrían los años 80... y a la docena de sellos que salió del sobre, que en realidad eran todos el mismo pero de distintos colores (o sea, retrato de un Sha joven, repeinado y con su muy occidental traje chaqueta), vinieron a unirse una legión de individuos con barba y turbante. Además de otros ciudadanos anónimos pero también ejemplares, acontecimientos históricos (avión derribado por un misil... ¿lo habíais olvidado? pues ocurrió en 1986), monumentos y piezas de artesanía... Resumiendo: la imagen que un país quiere dar de sí mismo. Dar... y exportar. Porque los sellos llegan a todas partes. Y parece como si tuvieran una especial habilidad a la hora de esquivar las largas tijeras de los censores. Porque todos hemos recibido cartas abiertas (a saber quién o dónde las abrió), nuestras cartas a veces no llegan completas a su destino (y no diremos a qué países..., por lo menos hoy), pero ¡a mi todavía no me ha llegado un sobre al que le hayan recortado el sello! La página de Indonesia dejaba corto al mismísimo rey de la repetición, Andy Warhol: nada menos que 30 retratos de Sukarno, mismo tamaño, todos idénticos, pero en diferentes precios y colores. Después de ver eso, ¿a quién se le olvida el nombre del presidente indonesio? A mí, no. Al igual que esos lugares desconocidos, como Sidi Ifni, Río Muni o Fernando Poo, a los que, a pesar de tener nombres que sonaban a chino, había que hacerles un huequecito en el álbum de España. Por no hablar del sello conmemorativo del Día del Sello 1968 ¿Qué pensar de aquel cartero con chilaba y turbante? Pues aparte de que ese señor no era el que repartía la correspondencia en mi barrio, nada, porque todo estaba escrito y muy claro: España, Sáhara, 2,50 pts. No quedaba lugar a dudas. De vez en cuando la lección de historia era un poco contraproducente, y todo por no molestarme en verificar mis conclusiones en la enciclopedia: durante años creí que unos sellos de Chile en los que se podía leer 1973-11 de septiembre-1976, junto a las frases Renace la Patria y Liberación Nacional, conmemoraban la etapa de Allende. Bien pensado era un poco incoherente, porque ¿quién emitía esos sellos? ¿fue una orden del dictador agradecer los servicios prestados a su antecesor en el cargo, mediante una serie filatélica conmemorativa? ¿o fue el propio Allende quien tuvo la premonición de que no pasaría de los tres años al frente del país? ¡En fin! que lo de "1973-3 años" me tuvo confundida largo tiempo... Y todavía hoy, con la carrera terminada, sigo aprendiendo con la dichosa colección. El otro día descubrí (gracias a una amiga que me lo hizo notar) que tengo unos sellos de Egipto pertenecientes a la época en que se unió políticamente a Siria. ¡Rocambolesca historia! Por aquello de la unidad de los pueblos árabes, aunque no siendo países limítrofes, aquello no podía tener mucho futuro..., ésa fue la conclusión que saqué al interesarme por dicho período. Plantas, animales, edificios, barcos, pinturas, personajes... Los temas no tienen fin. Y estaba revisando de nuevo mi colección, cuando se me ha ocurrido que los buscadores de Internet podrían ayudarme a encontrar Sharjah. ¡Pues sí! Existe, es uno de los Emiratos Árabes Unidos. Así que no es exactamente un país, y además lo descubro un poco tarde, ya que la zona lleva milenios poblada... Insisto y me aparecen un montón de páginas con hoteles espectaculares. ¿Zona turística? A lo mejor hay cursos de árabe para extranjeros. Quizás debiera ir a averiguarlo en persona...
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