mjesussa
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« en: 31 de Agosto de 2006, 12:28 » |
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El viaje a Marruecos muy bien, al principio la ciudad de Marrakech no nos gusto mucho, su cultura, sus calles, sus olores, la verdad es que es mas bien fea, sucia, y el tráfico desordenado, loco diría yo... todos quieren venderte y engañarte..., pero poco a poco íbamos adaptándonos,y disfrutando mas de ella. Pasados allí un par de días, y seguido, nos fuimos a la costa, Essaouira, un pueblo pesquero. El viaje hasta allí toda una experiencia de olores y calores, playa, puesta de sol, tiendas y mas tiendas, regateo con los Árabes, "".... la, la, shukram"" , hasta compartimos taxi con 6 Árabes y un pedo, que peste!!. Lo mejor, que nos pusimos guay de marisco y pescado, además de compartir mesa y platos sucios con el resto de gente, pero bueno, allí todo tiene sabor. A la vuelta, teníamos la sensación que nos faltaba algo.... , alquilamos un coche, y nos fuimos al Desierto del Sahara, mientras atravesábamos el Atlas, disfrutamos mucho de los paisajes, valles, curiosos y despoblados pueblos con casas Beréberes...., que no eran despoblados, si no que, la gente no sale de sus casas hasta que refresca un poco. Busca vidas en las carreteras, casi abordándote para venderte piedras, fruta o cualquier cosa que tuvieran. Kilómetros y Km....., casi todo muy bonito...pero sin duda nos esperaba lo mejor, El Sahara. Fue después de un buen porro...que nos montamos en el dromedario, y de repente estábamos allí, bajo las estrellas, miles de ellas...Precioso, flipamos, nos hartamos de reír de la pasada y lo bonito que era, mi mejor experiencia, sin duda. Dos horas de camino adentrándonos en el desierto, cuando detrás de una enorme duna, llegamos a un oasis. Allí había mas gente, mas dromedarios, jaimas, todo bajo la luz de las estrellas y unas velas. Los Tuareg preparaban la cena, un pollo para dos con patatas, que nos teníamos que comer con las manos. Mientras esperábamos, un té con galletitas y otro porrito junto al Tuareg que nos revelaba algunos detalles para recibir el siguiente amanecer. Eran las 5.45 a.m cuando comenzaba a salir el sol, cuando descubrimos como era el desierto con la luz del día, el infinito de dunas con arena fina fina, rebozados de arena y envueltos con una manta, esperamos al Sol. Fue lento y agradable sentir como el Sol nos calentaba con sus rayos. Los dromedarios..., que monos, ellos también nos observaban , Jimi Hendrix y Bob Marley, dijo el dueño que se llamaban, pero era por nosotros, claro. Llegó la hora de un tentempié matutino, un te con pastitas y..... Jimi y Bob, ya estaban preparados en la puerta de la jaima, con sus grandes ojos y nariz....un meneito y para arriba..... Íbamos devuelta a Merzouga, donde estaba esperando nuestro dromedario de cuatro ruedas, jooo. Había que aprovechar de las dos ultimas horas y disfrutar del paisaje de vuelta, dunas y mas dunas con sus sombras y formas, a lo lejos nos acercábamos al pueblo lleno de palmeras. Con un tremendo dolor de culo, acabó el desierto. Un contundente desayuno, nos esperaba en el salón de la casa Berebere, una duchita y devuelta a Marrakech. La vuelta fue dura, pues aún nos quedaban 600km, y casi no habíamos dormido, pero solo pensar lo que habíamos disfrutado valía la pena y ya descansaríamos al llegar. Me llevo un agradable recuerdo de estas vacaciones, pues ha sido como un viaje al pasado, donde podías observar como habían vivido nuestras familias años atrás, pues el país aún necesita evolucionar. Pero de todas maneras muy recomendable..... María
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