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El libro que quedó pendiente la otra noche, y que aconsejaré solamente a quienes les guste la navegación o la literatura (no vaya a meter la pata...) es un libro algo peculiar. No sabría muy bien como definirlo. Memorial de a bordo, de Alberto Fortes (Ed. el Cobre) no es una novela. Se trata de "unas páginas híbridas, entre el ensayo y la ficción, que saben a libro viejo y a mar" según explica la contrap
ortada. El libro comienza con un aviso a navegantes y yo haré otro: Si alguien pensaba leerlo mientras ve el Tomate en la tele o hace sudokus, que se vaya olvidando. Tampoco estoy diciendo que sea un tocho, solo que hay que leerlo prestando atención. Y doy fe de que una vez que se ha empezado, con tanto trasiego de barcos (que si el ballenero Peqod tras Moby Dick, la Hispaniola rumbo a la Isla del Tesoro, la goleta Demeter y su escalofriante pasajero, el bergantín Covenant, la nave Argo, el Bachelor´s Delight ....) es casi imposible interrumpir la lectura. Barcos, libros, personajes, autores... ¡Suerte del glosario final para orientarse entre tantos nombres! Y lugar de privilegio para Melville, Stevenson, Conrad (marinero antes que...). Yo nada más terminar de leer, y picada por la curiosidad, decidí navegar un rato (en Internet) para averiguar quién era el tal Fortes. La investigación no llegó a buen puerto y no descubrí nada que no supiera de antemano. Sin embargo, estoy segura de no equivocarme al afirmar que el tipo es un apasionado del mar y de los libros, y que conoce a fondo tanto el mundo de la navegación como el de la literatura. Incluso diría que escribe bien..., para mi gusto más que bien (opinión que no comparte cierto "gacetillero", según se desprende de la lectura del libro). Y parece que este asunto molesta al autor, cuando por tres veces le menciona a lo largo del libro... y siendo que el tema tratado son los barcos (literarios), tanta atención solo puede explicarse si considera que el crítico en cuestión tiene por cabeza ¡una cáscara de nuez!, el simpático barquichuelo que se hacía a la mar pilotado por un mosquito. ¡Ellos se apañarán! Y debe de ser precisamente el barquito de nuestras canciones infantiles el único que no se menciona en este exhaustivo catálogo. A todos los demás barcos que surcan los mares literarios: barcos pirata, espectrales, derrelictos, de pesca, divinos, poseídos, militares, de vapor............... les ha dedicado un capítulo. Pero no creais que se trata de una simple enumeración, ya que sus comentarios (en los que se evidencia su pasión por el mar y la literatura y las horas que les ha dedicado), además de hacer disfrutar al lector, le sugieren 1001 nuevas lecturas.
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