|
Cómo podemos llamarnos “sufridoras” con dos o tres décadas de vida?
La verdad es que nuestras relaciones permanecen sumergidas en medio a cuestiones que la contaminan, cómo traición, envidia y principalmente, miedo de quedarse sólo. Pienso por lo tanto, que ni todos que dicimos amar fueron realmente amores o pasiones. Nosotras todas sabemos que en tiempos de escasez una cara guapa, un encanto, una seducción, un estilo que te gusta, apasionan a cualquier una y que, por consecuencia, un gran porcentage de todo el sufrimiento, agonía o confusión amorosa que pasamos no simboliza nada si no la dificultad que tenemos de aceptar que no tenemos nadie el mínimo decente para piensar, ningún admirador, conocido o, simple y crudelmente, no tenemos un tema bueno bastante para ocupar ese espacio obsesivo, inquieto, creativo, confuso, imaginario, fantasioso y, por lo tanto, tema fácil para neurosís: la mente feminina. Deste modo, el primero ser del género masculino que desfila por nosotras sobresalindose en la cuestión belleza, caballerosidad, o encanto es considerado por nuestras mentes cómo “el cierto”, por el cuál debemos agradecer por tenermos conocido y sin el cuál sentimonos vacías, independentemente de conocermos el sujeto hace un año, un día, horas, o minutos. Un sentimiento de decepción, frustración y rabia facilmente toma cuenta de nosotras cuando percibimos esa nuestra fantasia, sea ella la “historia de amor” que duró solamente una noche, o dos, sea la ex-nobia “chuta que es macumba” que apareció, sea el pesado que dijo, dijo, y no se movió al menos un centímetro para efectuar alguna acción, y empezamos una fase que se parece interminable de profunda angustia, desespero y frustración, llenas de lágrimas y azúcar. Además, el sujeto es de demasiada importancia que una mínima crise nos lleva a dejar en según plano y en algunos casos simplemente olvidarnos de nuestro empeño, en el gimnásio, en la universidad, en el trabajo, o cremas y tratamientos de belleza, o días sin comer, transformandonos en criaturas que literalmente se llenan de cerveza, vodka, cigarro, chocolate, pasteles y, mi favorito, un gordo y calórico brigadeiro de cuchara (soy brasileña!). Esa frustración de peso, es literalmente el inicio del maldito “sufrimiento amoroso”. Después de la carência y de la creencia de que unos 70% de nuestros problemas personales es culpa de ellos, nos tornamos obsesivas, empiezando una fase compulsiva y surreal, en la cuál todo y todos nos recuerdan el infeliz, desde músicas y sítios (que talvez nunca tuviste relación alguna con el tio) hasta expresiones o estilos de ropa, y nos tornamos extrañamente inquietas, buscando caras en sitios poco comunes y mirando nombres en las frases más banales, cómo por ejemplo, mirar “Gustavo” o “Conrado” en “Contiene Glúten”, detrás de la embalaje del pan integral. Deste modo se abrien las puertas para una fase crítica de dependência amorosa, en la cuál pelis de quinta y músicas repetitivas provocan períodos de depresión y/o lloro, se pierde el interés en otros indivíduos del sexo opuesto y la auto-estima empieza a caer y caer, hasta que despenca y demora para subir, en algunos casos poco tiempo, en otros mucho...mismo. Sendo realista, hay diferenças entre nosostras y ellos, y muchas, todo el mundo sabe. Elas no son rígidas, claro, y varian de acuerdo con la personalidad de cada uno, pero ellas existen. Además, cada célula de nuestro cuerpo, sin excepción, contiene un cromossomo de la masculinidad o de la feminilidad. Es un facto que somos más intuitivas y imaginativas, ellos normalmente no se quedan volar tan facilmente. Sin embargo, las diferenças existiren acaba sendo una buena cosa, nadie busca un otro “cierto”, previsíble, adecuado a todo. Piensando mejor, no hay una persona cierta pra nosotras, ella existe, pero talvez sea mismo la persona equivocada, ni siempre necesitamos de las cosas corectas. Nada aqui es cierto, cierto mismo es que tenemos que vivir (cliché básico, pero es verdad). Entonces es necesario, a partir de aí, una limpieza mental, para rever objetivos personales y librarse de imbecilidades cómo el sujeto en cuestión. Eres más que evidente que tal acción no es así tan simples, necesitamos de paciencia, fuerza, apoyo de los amigos y la busca por nuevas fuentes de placer no-sexuales; cómo descubrir nuevos talentos, gustos personales, o lo que no se puede faltar de ninguna manera, aquel salir de copas o de fiesta, fuertíssimo o no, o cualquier otra manera de entretenimiento, de preferencia alcohólico, con quien te gusta tener cerca de ti, aquellos que te hacen bien. O mismo nuevas fuentes de placer de caráter sexual, un nuevo sujeto, quien sabe. El consuelo es saber que se trata de un problema común y que su solución eres, si, posible, de varias maneras. Me limito a concluir el texto, un tanto cuanto aliviada y satisfecha con mis breves reflexiones (considerando el tema en cuestión).
Gabriela M. Bueno
|