Yo, la verdad, no es que haya visitado muchos. Tampoco soy una entusiasta de este tipo de celebraciones. ¡Tanto pabellón, tanto panel, tantas prisas...! Sí debo reconocer que con motivo de la Expo, la ciudad ha ganado en cuanto a puentes y riberas lo que nadie imaginaba. Personalmente no me disgustaban las orillas de toda la vida, tan verdes, recubiertas de esa vegetación que crecía de modo salvaje (y de basura, todo hay que decirlo), pero una vez vistas las terracitas que han sustituido aquella selva de árboles y hierbajos, creo que hemos mejorado bastante.
Pero la Expo gira en torno a un tema, EL AGUA, y yo me pregunto si algún visitante aprende, reflexiona o saca alguna conclusión al respecto. Remojarse no cuenta. Y no será porque no haya contenidos interesantes, pero ¿se para alguien a leer los muchos paneles? ¿quienes asisten a las ponencias de la Tribuna del Agua? ¿qué se debate en el Pabellón de iniciativas ciudadanas?
Yo lo que sí veo es gente acumulando más y más bolsas de propaganda y pijadas varias, como quien va a Fitur. Y gente exprimiéndose las neuronas para conseguir los fast pass necesarios para verlo todo en un día (¡misión imposible!). Y largas colas en las máquinas de los fast pass. Y visitantes con los pies a remojo, cosa normal, después de tanto agobio. Y prisas para llegar de un espectáculo a otro... En fin, agotador.
Quien ya saturado de paneles desee recrearse con lienzos, tapices y esculturas, puede acercarse al pabellón de la Santa Sede: el Greco, Goya, y una pequeña colección de piezas de arte sacro, siempre con el agua como hilo conductor de la visita. Se lo han puesto fácil esta vez a la Santa Sede, con un tema tan querido por la Iglesia.
Marruecos también ha traído, aparte de unas vistosas palmeras, unas bonitas piezas de artesanía procedentes de zonas rurales y relacionadas con el uso del agua. No son muchas, ni falta que hace, porque como digo, esto es una Expoprisa, no un museo.
El caso es que hoy, que hacía un calor impresionante, había más gente que nunca. Dicen que por lo del fin de semana largo... El visitante (o la visita) dos millones se ha adelantado unas horas sobre lo previsto. No me extraña: a las 9,30 había unas colas como no se habían visto hasta hoy. Decían que los primeros estaban allí desde las 8 u 8,30. En fin... a mi se me ocurren otros muchos lugares donde ir a gastar mi tiempo. Pero ya lo he dicho antes: no soy aficionada ni a las Expos, ni a los parques temáticos, ni a este tipo de moderneces. Donde esté una catedral gótica, que se quite todo lo demás. Por eso, a los amigos que vienen a ver la Expo los envío a visitar la Seo, la Aljafería, el patio de la Infanta... y de allí sí que salen contentos y satisfechos.
Pero volviendo a la Expo, hoy, la cola para conseguir entradas para el pabellón de España (esa donde yo me pegué hora y media hace unos días) daba la vuelta completa al pabellón...¡que ya es decir! porque es uno de los pabellones más grandes.
Pero es que hoy estaba todo hasta arriba. Colas por todas partes, músicas que salían de todos los rincones, gente, gente, más gente, caravana del Circo del Sol, sol, sol, más y más soooool. Yo he salido con moreno de albañil, porque ya no sabía donde esconderme.
Y después de todo lo que acabo de escribir, la pregunta es ¿qué pintaba yo allí si luego no hago más que quejarme? Pues está claro: había ido a trabajar. Si no, ni por equivocación me pillan el 26 de julio, treinta y no sé cuantos grados, dentro de la Expo.