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Me llevaría un disgusto muy gordo si me muriese sin haber hecho el Camino de Santiago (a pie, por supuesto). Hace más de 20 años que le doy vueltas al tema, pero nunca encuentro el momento propicio ni la compañía adecuada. Mientras tanto, acumulo información. Compro y leo libros, acudo a conferencias, devoro los documentales de la tele... La semana pasada, precisamente, la Asociación de Amigos del Camino de Sant
iago organizó un ciclo de conferencias. Y no sé cómo se les coló en el programa un "escritor y cabalista", que consiguió dejar atónito a todo el auditorio. Casualmente, fue la única a la que pude asistir, y me lo pasé pipa. Porque los miembros de esta asociación son gente bastante tradicional, y ya sé que la kábala también es tradición, pero no es la nuestra. Cercana, eso sí, pero es que incluso dentro de su propia tradición, los kabalistas han sobrepasado muchas veces los límites de la ortodoxia, llegando a extremos alucinantes. Está claro que los asistentes esperaban la conferencia típica de estas jornadas, pero no fue el caso... El tema a tratar era la huella hebrea en el Camino de Santiago, especialmente visible en la zona noroeste de la península, según se nos explicó. Son numerosos los topónimos que atestiguan la presencia judía en esta zona ya en tiempos remotos (anteriores a la desaparición del hebreo como lengua viva, o sea, anteriores a Cristo que hablaba arameo). Topónimos que reflejarían las actividades a las que se dedicaron, nombres de dioses fenicios... Hasta ahí, la parte histórica. Ideas interesantes, aunque seguramente polémicas. Pero a continuación, llegó el "bombardeo" de reflexiones kabalísticas en torno al Camino y su significado, expuestas con la tranquilidad de quién confía en que todo el mundo sabe de kábala y domina el hebreo. ¡Entonces sí que empezaron a hacer chirivitas los ojos de la gente! Demasiada heterodoxia para los Amigos del Camino, media de edad por encima de los 50 y una visión del tema radicalmente distinta. Aunque la verdad es que algunas personas mostraron mucho interés. De pasada, comentó el conferenciante que había tenido noticias de un Camino de Santiago argentino. Tampoco es raro, porque mil y una veces nos han repetido que el Camino empieza en la casa de cada cual, o sea, que hay tantos caminos como caminantes. Pero aún con todo, me pareció curioso, y como voy a ir un par de semanas a Buenos Aires, haré mis averiguaciones por allí. De momento, en Internet solo he encontrado fotos de un grupo de personas, que se juntaron para recorrer un tramo y reivindicarlo. Y ya a provecho para pedir consejo: si alguien me quiere recomendar alguna excursión por los alrededores de Buenos Aires, o algún lugar de la ciudad que no debería perderme, se lo agradeceré. Todas las sugerencias son bienvenidas.
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