¡A viajar se ha dicho!
A día de hoy, la distancia que separa a los candidatos de la Carrera de San Jerónimo no es de 60 km. para los de Guadalajara, 600 para los de Barcelona, 400 para los de Murcia ó 500 para los de Lugo.
¡No, señor! Esta vez tendrán que recorrer miiiiles de kilómetros para alcanzar su objetivo. De pueblo en pueblo, con su caravana llena de banderitas, piruletas, pegatinas, mecheros, abanicos... y siguiendo los pasos de las orquestas que se pasan el mes de agosto haciendo bolos de fiesta en fiesta, les va a tocar "predicar" por toda la geografía.
Pueblos sin helipuerto, así que van a recorrerse esas carreteras regionales que no tuvieron tiempo o ganas de mejorar durante la pasada legislatura. ¡Uy! qué penita me dan...
Cada noche actúan en el teatro, polideportivo, ayuntamiento o local disponible en el pueblo elegido. O en dos, si hacen doblete: a las ocho aquí y a las diez, 30 km. más allá. Sin olvidar que algunos días completan su jornada maratoniana con actividades matinales: paseos por mercadillos abarrotados, visitas a los abueletes en residencias o casas de cultura, multitudinarias comidas campestres... No paran.
Con paciencia infinita, reciben y agradecen las muestras de cariño de sus incondicionales (y es que en el fondo, son como la Pantoja de gira...), y aunque a algunos candidatos se les nota que están en su salsa, otros echan de menos el neopreno y la escafandra para protegerse del fervor de sus seguidores. Mejor no damos nombres... por ahora.
Conozca su autonomía, esa por la que se batirá Vd. el cobre una vez en el Congreso. Variante (casi mutación) del típico turismo regional y gastronómico, los candidatos aparecen sonrientes en pueblines que yo no sé quién selecciona, pero que difícilmente visitarían en circunstancias normales (y está claro que no volverán por allí antes de cuatro años...). Es más, tampoco en campaña les queda mucho tiempo para la visita, que normalmente ni existe: del coche al mitin y del mitin al coche que se quedó aparcado en la puerta. Aunque a veces sí dedican un ratito a degustar los productos locales... por reponer fuerzas, nada más.
Está claro que, para conseguir el deseado escaño, habrá que pisar la Tierra durante 15 días. ¿Tienen algún sentido estos mítines casposetes en el s. XXI? Un puñado de asistentes, la mayoría convencidos de antemano, junto a curiosos e indecisos que lo único que sacarán en claro es el mechero con las siglas del partido...
La utilidad de semejante costumbre trasnochada se reduce a que el candidato transite, cada cuatro años, por carreteras de las que 20 km. suponen 40 min. de coche, y que una vez en el pueblo conozca a esos ciudadanos que jamás pisarán las Cortes. Desde el militante efusivo que está a punto de arrancarle un brazo o los más comedidos que se conforman fotografiándose con él, hasta los que se duermen sin disimulo durante su discurso o aquel otro individuo que grita "para mi no, claro" cuando el orador da la bienvenida de corazón a todos los asistentes... Ellos son los sufridos españoles de a pie: sus votantes. Y aunque solo sea de vez en cuando, se merecen un apretón de manos.
Me encantaría leer el "Diario del candidato de 2ª fila". Porque ¡vaya viajecitos de trabajo les tocan en suerte! Toda la legislatura respirando glamour y cuando llega la campaña... ¡menudo baño de "vulgaridad" para sus señorías!
Deberíamos tener un apartado especial en el Foro: Viajes de trabajo.
¡Administradoooor! Es una sugerencia. Quizás fuera la sección más divertida. También son viajes, ¿no? Otros itinerarios, otros medios de transporte, otro presupuesto, compañeros que no se eligen... Otra sección.



