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Aseguran los periódicos que la Vicepresidenta está horrorizada, como se han apresurado a hacernos saber, tras enterarse de que había posado para una foto junto a un polígamo, sus tres esposas y alguno de sus hijos. ¿La Vicepresidenta se acaba de caer de un guindo? ¡Que está Vd. en Nigeria! Otro clima, otras costumbres, otras leyes, otro continente...OTRA GALAXIA. Y me pregunto: si se llega a enterar de esa circunstancia antes
de hacerse la foto, ¿cómo hubiera reaccionado? Con horror, adivino. Pero centrándonos en lo práctico ¿retirándose de la foto? (¡vaya feo! ¿no?), ¿dándoles el teléfono del Ministerio de Igualdad? ¿evangelizando a las esposas según las tendencias que soplan ahora por España? Pero ¡cuidado!, que antes de empezar a sermonear, debatir o conversar, hay que asegurarse de que todos hablamos el mismo "idioma". Y además, que no me creo que con todo el abanico de familias "no tradicionales" que recoge la ley en España, le vaya a producir horror a la Viceministra una familia polígama. Así que me parece muy feo salir ahora con que está horrorizada, como si ellos fueran unos monstruos. Y supongo que el horror se lo produce la situación de ciudadanas B (o epsilon) de estas mujeres, pero a mi se me ocurren otros muchos aspectos de su vida que serán bastante más horribles que el hecho de compartir marido. No sé si estarán más o menos conformes con ese tema, pero me apuesto lo que sea a que si les preguntamos por sus reivindicaciones más urgentes serían del tipo: agua, medicamentos, escuelas, transportes... ¿Prefiere Vd. un grifo de agua potable en su casa o un marido para Vd. sola? Porque eso sí que es horrible, tener que andar cada día 5, 10, 20 km. para traer agua a casa. Yo, que no soy esclava de lo políticamente correcto, puedo confesar que tengo un montón de fotos con un amigo polígamo y toda su familia. Bueno, reconozco que en ninguna de mis fotos aparecen las dos mujeres a la vez. Je, je. Claro que él ni siquiera ha conseguido que vivan bajo el mismo techo... De todas formas, se me está ocurriendo que si se presentara en su casa una vicepresidenta, a lo mejor enterraban un ratito el hacha de guerra y posaban todos juntos para los periódicos. Pero para horror, horror, horror auténtico... lo que vi en un documental de los de mediodía. Creo que andaba el periodista por un valle de Nepal y explicaba que existía allí una costumbre que consiguió espantarme (la prueba es que pasa el tiempo y no se me olvida). El asunto era que para no trocear las propiedades familiares por culpa de herencias y repartos, todos los hermanos se casaban con la misma mujer. Un conjunto de normas regían tan extraña situación (se procreaba por turno...). La pobre desgraciada del documental tenía ¡cuatro! maridos. Eso sí, solo una suegra. Pero seguro que de los cuatro, siempre hay por lo menos uno cabreado. Porque encima, con tanta gente en casa tienen que saltar chispas por cualquier tontería. Como es un poco tarde y además ya paso de las 250 palabras necesarias para entrar en el sorteo, dejo para mañana mis impresiones sobre el día a día de las familias polígamas. Impresiones basadas en lo que he visto con mis propios ojitos. Buenas noches.
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