No se politiza My Blog. Sigo escribiendo sobre viajes y asuntos afines. Hoy sobre Africa, que es mi tema de esta semana. El político en cuestión es africano, y sin duda se merece una mención en esta "semana temática".
¿Cuántos políticos se merecen lo que cobran? En el caso de este hombre, que ni me enteré de cómo se llamaba, nadie pondrá en duda que se lo ganaba (y bien ganado) después de leer lo que voy a contar:
Las carambolas de la vida me habían llevado a viajar aquella mañana en el jeep de una oenegé por los caminos polvorientos de Africa (que suena a tópico, pero os aseguro que salir del aeropuerto y dejar de pisar asfalto fue todo una).
Un país de esos que no sabes ni dónde están hasta que ocurre una desgracia (como era el caso en aquel momento), y una oenegé de la que yo no había oído hablar hasta unas semanas antes (y es que ¡hay tantas!). Trabajaban en el campo de la salud y desarrollaban un proyecto de atención primaria (hábitos de higiene, medicina preventiva, campañas de vacunación, formación de personal sanitario, etc.) en una región que no tengo claro si era muy amplia, o simplemente me lo pareció por lo mal comunicada que estaba.
Parecía que el mensaje había calado, y la población se había implicado a fondo. Pero aún así, la competencia de la medicina tradicional (brujo, curandero o lo que fuese) se dejaba notar. Y es que muchos pacientes acudían al médico blanco cuando les había fallado el de toda la vida, cosa que fastidiaba bastante al médico blanco, ya que se perdían dos o tres días durante los que la enfermedad avanzaba a su aire. En el fondo, igual que aquí: primero se intenta el remedio de toda la vida, la seguridad social, si falla se recurre a las medicinas alternativas (homeopatía, cromoterapia, flores de Bach...), y si tampoco funcionan les llega el turno a videntes y curanderos. ¡Mira que si acaban en España todos los curanderos que se quedan sin trabajo allí, precisamente porque se lo quitan los médicos que van de aquí!
Y volviendo a la historia interrumpida, viajábamos camino de un pueblo donde debíamos recoger a una persona (un político), que acudía a una reunión entre la oenegé y algunas autoridades regionales. El tema principal: la continuidad del proyecto y sus fuentes de financiación.
Nos esperaba junto a la carretera, así que paramos a recogerle y estirar un poquito las piernas. Para no variar, hacia calor ya a primeras horas de la mañana. Pero el tipo iba forrado, con americana y no sé cuantas capas más.
Saludos, presentaciones... Alguien tradujo sus palabras: había dormido debajo de la manguera. Yo ya empecé a pensar "qué raros son por aquí, tiene que estar cocido, ¿y para qué dormirá con una manguera encima?......"
Al final me enteré de que llamaban "manguera" al árbol de los mangos. Como no había conseguido apalabrar ningún medio de transporte que le llevara hasta el pueblo esa misma mañana, viajó el día anterior y una vez allí durmió al raso, debajo del árbol. Incómodo, pero con la seguridad de que no se perdería una cita tan IMPORTANTE para todos los habitantes de la zona.
Y el que no se lo crea, que lo vuelva a leer: político duerme en el suelo, junto a la carretera, por no perderse cita de vital importancia para su comunidad. ¿Alguien ha visto algo parecido aquí, en España? Yo, NO. Y no dudo que también habrá políticos honrados y trabajadores, pero hasta ese extremo, mis ojos aquí no lo han visto.
Alguno estará pensando que como allí aún no ha llegado la sociedad del bienestar, que están más acostumbrados. Sí, pero no le quita ni pizca de mérito.
Y esta era la pequeña historia que prometí contar. En ese momento me convencí de que los habitantes de aquella región olvidada valoraban realmente la ayuda de esta oenegé (aún a pesar de sus visitas al brujo), y como comprendían la importancia de la oportunidad que se les ofrecía, no estaban dispuestos a dejarla pasar.
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