Tengo un compañero de trabajo que colecciona estampas religiosas. Las tiene por miles: santos, vírgenes, beatos..., incluso Dios, cuando algún osado se atreve a pintarlo. Aunque como él mismo reconocerá, su colección amplió horizontes cuando yo me convertí en su proveedora.
Fue así a lo tonto... Andaba yo preparando un viaje y pregunté si alguien quería algo de aquel país (no recuerdo cual). "

