Tengo un compañero de trabajo que colecciona estampas religiosas. Las tiene por miles: santos, vírgenes, beatos..., incluso Dios, cuando algún osado se atreve a pintarlo. Aunque como él mismo reconocerá, su colección amplió horizontes cuando yo me convertí en su proveedora.
Fue así a lo tonto... Andaba yo preparando un viaje y pregunté si alguien quería algo de aquel país (no recuerdo cual). "
No me cabe la menor duda. Todos los que hayan viajado en Hércules, están pensando en estos momentos lo mismo que yo: ¿cómo se le ocurre a la ministra subirse a uno de esos aviones, embarazada de 7 meses? Y soy mujer, pero...
Quien (por suerte para él) nunca haya viajado en Hércules, no se imagina ni de lejos el ruido que se soporta en su interior. ¡Es como meterse dentro de una batidora! Ya puedes ponerte e
Hace 4 ó 5 años fui a Lisboa a pasar unos días con mis padres, y claro, ¿cual fue la excursión obligada?... Estoril. ¡No podíamos volver a casa sin haber visitado la ciudad donde residió la familia real española en el exilio!
El domingo pasado, frente al plato de paella y con el televisor interfiriendo en las conversaciones familiares, escuchamos
Llevamos varios días pendientes de la dichosa antorcha olímpica en su accidentado periplo hacia Pekín. Y por mucho que les pese a los chinos, tiene toda la pinta de que buena parte del recorrido lo hará apagada, ya que la llama dura encendida menos que una vela de cumpleaños. Una protesta bastante pacífica esta que han ideado los tibetanos (a pesar de que cada día hay bronca), si se compara con los mé
Durante décadas, el famoso telón de acero partió Europa en dos bloques enemistados a muerte. Las filias y fobias de los demás países, fueron situando a cada cual en la órbita correspondiente. Y así fue como el planeta quedó dividido en dos zonas de influencia. Claro que la tradición viene de lejos, y baste recordar la empalizada que rodeaba el pueblo de los irreductibles galos: cuatro palotes que los separaban del resto del
Este año no aspiraba a disfrutar de una Semana Santa sangrienta. Me conformaba simplemente con que fuera ruidosa, de 100 dB para arriba... Pero...
Asuntos familiares me llevaron a pasarla en "el pueblo", con el consiguiente disgusto porque hasta allí nunca ha llegado el sonido de los tambores. En fin.
Desde siempre me han fascinado los bombos y tambores, sobre todo por su sonido, que llega a ser absolutamente ensordecedor. Hijar, Calanda
La que prometía ser mi Semana Santa más gore, se quedó en agua de borrajas.
¡Menuda decepción! No me salpicó ni una gota de sangre. Y ¿cómo iba a salpicarme la sangre si ni siquiera la vi?
No puedo negarlo: me atraen las celebraciones ancestrales (un poquillo salvajes a veces, lo reconozco) típicas de este país, pero que como buenos europeos acabaremos erradicando... algún día. P
Borro todo lo que escribí ayer y empiezo de nuevo. Ya no me atrevo a recomendar de forma tan entusiasta como hacía anoche la película "Buda explotó por vergüenza": un amigo se animó a verla siguiendo mi consejo, y hoy ha venido a quejarse de que le entró tanta angustia, que a punto estuvo de salirse del cine al poco de comenzar la proyección.
Como dejé claro el último día, la campaña de los candidatos al congreso o senado es muy entretenida. Lo que van a encontrar en cada viaje (y su correspondiente mitin) es bastante imprevisible, y los brotes de surrealismo aumentan a medida que uno se aleja de la capital. Vamos, que les puede pasar de todo.
Todo lo contrario de la campaña que protagonizan los candidatos a la Moncloa, repetitiva y aburrida hasta el infinito, aunque alguno ser&aacut
Creo que a los candidatos no les va a quedar tiempo para escribir su diario durante estos días de campaña. Están muy ocupados.
Puedo escribir yo en su lugar, si no os importa. Os contaré lo mismo. Mi punto de vista puede diferir ligeramente del suyo, pero serán las mismas historias: las historias de los candidatos en campaña.
Me ha tocado la china. Una vez más. Yo me porto bien, pero cuando llega la campa&