El 12 de octubre me pilla en Zaragoza, y la televisión amenaza con los dos clásicos de toda la vida: Ofrenda o desfile de las fuerzas armadas. Pues ni uno ni otro.
Acabo de comprarme en la librería de viejo "La imagen de Andalucía en los viajeros románticos", que recoge intervenciones y conferencias de un seminario celebrado en Ronda en 1984. De cido seguir su ejemplo y dedicarme yo también a hacer "trabajo de campo". Voy a estudiar el perfil del turista que visita la ciudad tal día como hoy.
Para evitar las multitudes me centro en los turistas pudientes. Y me siento en la cafetería de un hotel muy concurrido. Mesa con vistas a recepción y a esperar.
Varios joteritos salen de la mano de sus papás...
Llega algún mochilero...
También un motero...
Los más graciosos, sin lugar a dudas, los japoneses. Hoy no llegan en manada, solo son tres, y entrados en años.
Regresan de la calle a media mañana. Supongo que han madrugado más que el gallo Kiriko, y a estas horas ya están saturados de la riada humana que baja por Independencia y calle Alfonso hacia el Pilar. Jotas y flores, y sevillanas y más flores, y más flores y más jotas... Y lo que queda por llegar. Cámaras fotográficas en ristre, está claro que han cumplido con su deber de registrarlo todo.
Pero entre la indumentaria y lo derrotados que vuelven, los pobres llevan una pinta lamentable. Si no fuera por la cámara y los ojos rasgados... el botones los mandaba al Refugio. Se han equipado como si España fuera Africa, pero no la de aquí al lado sino ¡la de los safaris! Viseras, chirucas, chalecos, protectores de tela de mosquitera... Siempre tan precavidos, estos japoneses.
Se entretienen un rato y como es el Pilar, día de feria, coinciden en el hall con toda la cohorte que revolotea en torno a un afamado torero (apoderados, picadores, subalternos, otros toreros, familiares mediáticos...). Pero van vestidos de calle, y claro, así los pobres japoneses no pueden ni imaginarse quienes son esos tipos que les rodean.
¡Lo que se están perdiendo! Con lo que les gusta a ellos todo lo typical spanish...Y aunque sin traje de luces los toreros no están muy de foto, siempre podrían pedirles unos autógrafos para presumir a la vuelta de que se codearon con el mundillo taurino. Me da un poco de pena ver como desaprovechan los japoneses esta ocasión, viniendo como vienen desde tan lejos.
Pero... ¡A fastidiarse! Que eso es lo que nos pasa a todos cuando salimos fuera.
Ya oigo los fuegos artificiales.
¡¡¡Se acabaron los Pilares 2007!!!


