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Hasta donde yo sé, solo hay una forma de viajar a otra dimensión, que es... ir a la librería y comprarse "Planilandia" de Edwin A. Abbott. El cine lo tiene más complicado, y los laboratorios del CSIC o las agencias de viaje no os pueden ayudar en na-da. Ya sé que si se lo pedís, la agencia os envía rápidamente a Irian Jaya, que según cuentan, es un viaje a otra dimensión. Pero
hoy estamos hablando de dimensiones geométricas: la 1ª, la 2ª, la 3ª, la 4ª dimensión. Y paro de contar. Planilandia es un mundo de dos dimensiones habitado, obviamente, por polígonos. Una sociedad jerarquizada que se rige por multitud de normas y convenciones, tan asfixiantes como las de la Inglaterra victoriana donde vivía Abbott. Aunque algunas de sus costumbres, tampoco andan muy lejos de las nuestras... Cierto día, uno de estos polígonos recibe una extraña visita. Y como consecuancia, viajará a la 3ª dimensión, lo que complicará enormemente su vida. Yo esperé durante años, preguntando con insistencia en las librerías, la traducción y publicación del libro en español. Desde que leí en otro libro (titulado "Ojo e idea"), el párrafo que copio a continuación, y que despertó mi curiosidad tanto como espero que despierte la vuestra: "Más perturbadora aún nos parece la experiencia traumática sufrida por un cuadrado burgués una noche en Flatlandia. (...) En Flatlandia, donde vive la familia, no existe la 3ª dimensión. Todo se desarrolla en un plano bidimensional. Y a los nietitos, hexagonales o no, los mandan a la cama a que rumien sus fantasías infantiles. Los adultos todavía permanecen un poco en pie (que es una forma de decir). Son triángulos, cuadrados, un poco de hexágonos y los inefables círculos. Las fastidiosas palabras del nietito se han borrado en la medida en que el cuadrado padre de familia siente una extraña presencia en el cuarto. Está sucediendo algo muy extraño. Sobre el desnudo piano inmaculado aparece un punto, que en seguida se ensancha en un círculo. Lo extranjero había entrado en Flatlandia, o al menos, la estaba atravesando. Los círculos se iban agrandando progresivamente hasta alcanzar un valor máximo. En este punto tiene lugar una educada conversación geométrico-victoriana entre el cuadrado y el pretendido círculo. Después del cual los círculos vuelven a restringirse hasta reducirse de nuevo a un punto: tangencia del adiós. Y desaparecer. Una esfera del misterioso reino de tres dimensiones había cruzado casualmente Flatlandia" Suena enigmático. "Planilandia. Una novela de muchas dimensiones" está editada por Ed. Olañeta, aunque navegando por el ciberespacio me encontré con el libro colgado en Internet. Basta con pedirlo por su nombre. Echadle un vistazo. No todos los días se puede viajar a otra dimensión. ¡Y menos aún guiados por el talento de Abbott!
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