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La Isla de los Estados constituye una importante reserva ecológica, además de albergar ruinas arqueológicas. Por su belleza y misterios, inspiró a decenas de poetas y escritores. Conozcamos cómo llegar a ese lugar recóndito, perteneciente a la región más austral del planeta.
“El sol estaba a punto de ponerse detrás de las colinas que delimitaban el horizonte hacia el oeste. Hacía buen tiempo. Del otro lado, algunas nubes reflejaban los últimos rayos, que pronto habrían de desaparecer en el temprano anochecer del grado 55 del hemisferio austral.” Así comienza Julio Verne su magnífica obra El faro del fin del mundo, cuyo escenario es la Isla de los Estados. Fue descubierta durante la Navidad de 1615 por Willem Schoute y Jacob Le Maire, quienes la bautizaron “País de los señores de los estados”. Ingleses, holandeses y también españoles en busca de las Indias, recorrieron y exploraron sus costas. Actualmente, pertenece al Departamento de Ushuaia, correspondiente a la provincia argentina de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. El mítico faro fue inaugurado en 1884 y funcionó hasta 1889; era la última luz que veían los navegantes antes de integrarse en una oscuridad desconocida: la Antártida. También se construyó en la isla una prisión militar que estuvo activa entre 1899 y 1902 y fue trasladada luego a Ushuaia. La isla cubre una superficie de 534 km2 y está rodeada de islas menores e islotes, siendo la mayor la Isla Observatorio, con un área de 4 km2. Constituye la última señal de la Cordillera de los Andes, antes de que se pierda bajo las aguas del mar. Dado que ha sido declarada Reserva Provincial Ecológica, Histórica y Turística, el acceso está restringido a determinados contingentes turísticos, que deben pernoctar en todos los casos en la embarcación. Es importante tener presente que la temporada del cruceros establecida por el gobierno provincial va desde septiembre hasta abril, coincidiendo con la estación estival del hemisferio sur, ya que en esa región del planeta las temperaturas son muy bajas. Para 2007/2008, las autoridades contabilizaron el arribo de unos 377 cruceros (que recorrieron desde Ushuaia hasta la Antártida), lo que hizo un total de 117.234 pasajeros. Se espera una cifra superior para la temporada 2008/2009, próxima a comenzar. La ruta hacia el faro del fin del mundo se puede recorrer a bordo del “M/V Ushuaia”, propiedad de la empresa Antarpply Expeditions. La impresionante embarcación de bandera panameña fue construida por el gobierno estadounidense en 1970, con fines científicos y bajo las exigencias de la NOAA (Agencia de Investigación Atmosférica y Oceanográfica). En ese entonces se la conocía como “Malcom Baldrige” y “Reserarcher”; pero en 2002 fue reacondicionada para pasajeros y rebautizada con su actual nombre en el puerto homónimo. Alcanza una velocidad de 13 nudos y su autonomía le permite navegar 11.245 millas náuticas, unos 42 días sin necesidad de reabastecimiento. Sus camarotes pueden albergar un máximo de 84 pasajeros y entre los servicios que ofrece se encuentra una sala de conferencias multimedia donde los científicos y exploradores pueden compartir sus conocimientos y experiencias con los viajeros, a través de charlas. El recorrido sugerido para llegar a la Isla de los Estados se realiza en 5 días y 4 noches, iniciándose en el puerto de Ushuaia, con rumbo hacia la boca oriental del Canal Beagle; al anochecer de este primer día de travesía, el contingente cruzará el Estrecho Le Maire. Por la mañana del segundo día, los viajeros arribarán a Bahía Franklin, siguiendo su rumbo a la Bahía Crossley, en donde podrán hacer un desembarco para recorrer la playa, observar el sitio arqueológico, contemplar el paisaje de cerros redondeados separados por extensos valles de turbales y apreciar una de las aves más interesantes de este lugar: el carancho austral. Luego, deberán regresan al Ushuaia para marchar hacia el otro extremo de la isla, el Puerto San Juan de Salvamento. Al día siguiente, los viajeros despertarán con una imagen fantástica: el famoso faro del fin del mundo estará ante sus ojos. Desembarcarán en el puerto y tras media hora de caminata llegarán al faro, envueltos en un paisaje de ensueño. De regreso al navío, visitarán una colonia del pingüino penacho amarillo y de lobos marinos de dos pelos, a bordo de los botes. Luego de una breve navegación, llegarán a Puerto Cook, en cuya playa desembarcarán para apreciar los restos de pilotes pertenecientes al antiguo presidio. Desde allí cruzarán a Puerto Vancouver, atravesando una antigua playa elevada que separa las costas norte y sur por un tramo de apenas 500 metros, arribando a la costa sur de la isla. Durante la mañana del cuarto día harán una excursión en bote neumático por la costa de Isla Observatorio, en donde se podrán ver varias especies de aves, entre las que se destacan las colonias de cormorán imperial, petrel gigante del sur y pingüinos de Magallanes, y mamíferos marinos como el lobo de un pelo sudamericano. Desde allí partirán hacia Puerto Hoppner y desembarcarán en botes hasta el saco interior del fiordo, para apreciar un paisaje de inigualable belleza, con picos agudos y crestas afiladas cubiertas por un denso bosque que llega hasta la costa. Por último, durante la noche los expedicionarios atravesarán el Estrecho Le Maire, navegarán por la mañana el Canal Beagle, hasta su destino final: la ciudad de Ushuaia. Ese habrá sido el corolario de un viaje maravilloso, realmente digno de la imaginación de un genio como Julio Verne. Seguramente, lo habrán disfrutado. 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