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Los que no hemos ido a Fitur tendremos que contentarnos con leer lo que nos quieran contar los periódicos. Y precisamente, leyendo el pasado fin de semana uno de esos suplementos de viajes, encontré un artículo que sugería visitar algunas de las aljamas más representativas de Castilla (Avila, Segovia y Toledo). Viaje a la Edad Media con obligada referencia al mundo de la cábala y a uno de sus más insignes representantes: Moshé de
León, autor del Zohar, y por lo visto, vecino de la aljama abulense. No pretendo enmendarle la plana al autor, pues nada tengo que objetar a su artículo, pero yo quiero "promocionar" a otro cabalista: Abraham Abulafia. Entiendo perfectamente que él no lo mencione, ya que Abulafia nació en Zaragoza, ciudad que solo conserva unos baños judíos imposibles de visitar (de momento, y desde hace años) por encontrarse dentro de una propiedad particular. De allí se trasladó a Tudela, donde algo deben de conservar de su pasado judío, pero son muchos los pueblos y ciudades que algo conservan, y no por eso van a aparecer todos en el artículo. Así que, aunque está más que justificado que el heterodoxo Abulafia se quede una vez más, al margen, intentaré remediar el asunto desde MyBlog escribiendo sobre este cabalista zaragozano, máximo representante la corriente llamada "extática", mesías convencido, místico, visionario, viajero y protagonista de algunos episodios realmente rocambolescos. Como ya he dicho, pasó su infancia y juventud en Zaragoza y Tudela, donde recibió una sólida formación religiosa. Con 20 años, parte hacia Tierra Santa en busca de las tribus perdidas que espera encontrar más allá del mítico río Sambation (río por el que bajan piedras en lugar de agua, excepto el sabbath, día en el que no baja nada). Pero la difícil situación que se vive en la zona le impide continuar su viaje. Pone rumbo a Grecia, donde se casa, e Italia. A los 30 años, en Barcelona, recibe una revelación divina que cambiará su vida. Convencido de ser el mesías, se dirige años después a Italia con la intención de entrevistarse con el Papa Nicolás III. ¿De qué pretende hablar con él? A esas alturas, ya tiene revolucionada a toda la comunidad judía, y más que harto a Ben Adret, rabino de Barcelona. Tampoco el Papa le tiene mucha más simpatía que sus correligionarios, y ordena que en caso de que se ponga pesadito, sea quemado. Pero Abulafia, aragonés sin duda testarudo, y encima convencido de cumplir órdenes divinas (¡a ver quién es capaz de pararle los pies a alguien así!) se presenta en la finca de Soriano donde el Papa descansa. Lo curioso es que, ese mismo día, el Papa muere de forma inesperada (está documentado, no es leyenda). Unas semanitas de prisión para el cabalista, que acaba recuperando la libertad. ¿Las teorías que le acarrearon tantos enemigos? Bueno..., aparte de creerse el mesías, diferentes técnicas (respiratorias, permutaciones de letras, etc.) que inducirían el estado de éxtasis en el practicante, y en consecuencia, el contacto directo con Dios. ¡Dinamita pura! Totalmente inaceptable para la ortodoxia, que no podía admitir que todo el mundo entrara en contacto directo y personal con el Mismísimo. Acabó sus días en la isla de Comino, y nada se sabe de él a partir de 1291. Es curioso que tratándose de un personaje que alcanza cierta notoriedad en vida, desconozcamos la fecha y circunstancias de su muerte. Ningún dato al respecto, aunque yo no dudo que muriera... Para seguir sus pasos, un itinerario que nos lleva desde la Corona de Aragón a Tierra Santa atravesando el Mediterráneo: Zaragoza, Tudela, Barcelona, Acre, Grecia, Italia, Sicilia, la solitaria isla de Comino... ¡bonito viaje! ¿no?, y una bibliografía (mini): De Gershom Scholem: "Las grandes tendencias de la mística judía". Edita Siruela. La cuarta conferencia está dedicada a Abulafia y a la doctrina de la Cábala profética. De Moshe Idel, uno en español: "Mesianismo y misticismo", ed. Riopiedras, y otro en francés: "L´expérience mystique d´Abraham Aboulafia". Es el mayor especialista en la obra de Abulafia. Y una novela histórica que aún no ha sido traducida del catalán, ¡lástima!, pero que os recomiendo leer si podéis: "La derrota de l´àngel" de Vicenç Villatoro en ed. Columna. De lo mejor que he leído últimamente en novela histórica. Todo esto para desagraviar al pobre Abulafia, que además de no aparecer en el artículo tampoco es profeta en su tierra: no le han dedicado ni una miserable callejuela en su ciudad natal, nadie parece conocerlo, y para colmo, la asociación que lleva su nombre ¡hace dos años que no actualiza su página web! A ver cuando le dedican un jardín como el de Moshé de León en Avila, que ya va siendo hora.
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