Si te los comes en casa, la siguiente pregunta es ¿qué piensas comer antes de los huesos de santo? Porque ya que no sales de puente, podrías aprovechar estos días libres para hacer un viaje gastronómico. La ventaja de estos viajes sin maleta: que no se sufren atascos ni aglomeraciones.
Conozco un par de platos realmente sencillos y que están para chuparse los dedos. También conozco un libro, "Aroma árabe. Recetas y relatos" de Salah Jamal, que como su título indica, además de ofrecer numerosas recetas del mundo árabe (desde el Magreb hasta Oriente Medio), las acompaña de historias y anécdotas con ellas relacionadas. Una forma de acercarse al modo de vida, costumbres y cultura árabe a través de su gastronomía.
Yo aún no he puesto en práctica ninguna de sus recetas, pero me divierto mucho leyéndolo. Esa es la ventaja: aunque no he aprendido a cocinar, tampoco doy el dinero por perdido (como sucede con otros libros de solo-cocina).
Las recetas que voy a recomendar son falafel, hommos y mutabbal. Podéis tomar nota. Cualquier ingrediente que no tengáis en casa, vais a la carnicería árabe de la esquina (que alguna tendréis cerca de casa) y seguro que os lo venden. Hace años era todo un problema conseguir los ingredientes, pero hoy en día en España venden de TODO.
Las tres recetas aparecen en el libro (es que son muy básicas, casi de parvulitos). Copiaré la versión que utilizo yo, que no sé si es mejor o peor (sí es más sencilla), pero al menos puedo asegurar que a mi me da buen resultado:
FALAFEL:
Ingredientes (para 6-8 personas):
1/4 kg. garbanzos
2 ó 3 dientes de ajo
5 cebollas (puede variar, según se prefiera más o menos fuerte)
abundante perejil fresco triturado
2 cucharaditas de sal
1/2 cucharadita de pimienta negra
1 ó 2 cucharaditas de comino
2 cucharadas de harina (opcional)
aceite
Dejar los garbanzos a remojo 1 ó 2 días. Ir cambiando el agua.
Pelar y triturar las cebollas y el ajo. Mezclar con el perejil.
Añadir los garbanzos a la mezcla anterior y triturarlo en una picadora, hasta obtener una masa grumosa.
Añadir las especias, la sal y la harina, y amasarlo de nuevo.
Reservar la masa para que repose durante 1h. o 1h. y media.
Hacer pequeñas porciones (con forma de croqueta plana). Existen moldes.
Freír con abundante aceite hirviendo, y retirar cuando estén doraditas.
Os aseguro, que mientras se fríen huelen que alimentan.
También se pueden preparar bocatas con pan de pita. Se rellena con varios falafel, tomate a rodajas, lechuga picadita y todo lo que os dé la gana además de alguna salsa tipo mayonesa.
Existe una mezcla de especias para el falafel. Si la tenéis, estupendo, porque le da su saborcito característico, pero si no la conseguís, no dejéis de preparar la receta por eso.
Por cierto, si os gusta el té con menta marroquí:
Yo tardé años en enterarme de que lo hierven dos veces. La primera, tiran el agua. Es la segunda vez cuando añaden el azúcar y la menta, y ya hierven todo junto.
Y si no hay menta, la mezcla de cardamomo y clavo le da un aroma muy oriental.
Y si sobra, recalentado al día siguiente sabe riquísimo.
La menta, el té... Todo en el colmado de la esquina. En el colmado árabe, preferentemente.



